
World of Warcraft, una reflexión
Después de casi diecinueve años con mi vida ligada a World of Warcraft, miro atrás: las decisiones de Blizzard, lo que WoW me dio y por qué hoy toca soltar.
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World of Warcraft es un gran juego, pero…

Llevo casi diecinueve años con mi vida ligada a World of Warcraft. Durante todo ese tiempo ha sido mi vida. En todos los sentidos.
Ahora ya no lo es y siento que me he quitado ese yugo de encima. Eso me permite hablar con más franqueza, si cabe, de lo que WoW ha supuesto para mí y de cómo Blizzard ha gestionado el juego a lo largo de estos años.
No hay duda de que Blizzard ha conseguido mantener vivo el videojuego durante muchos años. Y no solo vivo: World of Warcraft ha sido el rey indiscutible de los MMO y creo que lo seguirá siendo durante mucho tiempo. Quizás no tanto por mérito de la Blizzard actual como por las bases que dejó la antigua. Unas bases que, aunque creo que la nueva Blizzard ha ido dinamitando, todavía sostienen el juego. Y, sobre todo, por la falta de una competencia que esté a la altura.
De proyecto a producto
Lo he dicho muchas veces: para mí, el problema de World of Warcraft es que ha dejado de ser un proyecto para convertirse en un producto.
Tengo la sensación de que apenas quedan desarrolladores de aquella vieja guardia que parió este videojuego, que lo sintió suyo porque era suyo. Con los años, el juego ha pasado por las manos de muchos programadores, ejecutivos y responsables de Blizzard que no estuvieron en su origen. Y creo que eso, al final, se nota.
Cuando dejas de sentir un proyecto como algo tuyo y solo lo ves como un producto, resulta más fácil prostituirlo o descuidarlo. Al fin y al cabo, es simplemente trabajo. Algo que da dinero.
Y sí, claro que habrá gente que haya pasado por Blizzard en estos últimos años y que adore World of Warcraft. Pero ¿qué capacidad real tiene para decidir? ¿Quién toma las últimas decisiones dentro de la compañía? Dudo que sean los programadores. Sospecho que algunas de esas decisiones las toma gente que ni siquiera juega.
El director del juego tiene capacidad de decisión, sí. ¿Suficiente? Lo dudo.
Para mí, esta es una de las lacras del mundo de los videojuegos de hoy, y creo que ha lastrado a World of Warcraft.
Buenas ideas que merecían más recorrido

Un ejemplo de lo que quiero decir es Torghast. Para mí, tenía potencial para convertirse en una tercera rama del PvE, junto a las mazmorras y las bandas. Recibió mejoras y nuevas capas durante Shadowlands, pero yo esperaba que aquella idea siguiera creciendo más allá de una expansión. Ahí es donde veo la oportunidad perdida: en la continuidad que podría haber tenido.
La Torre de Magos también me viene a la cabeza. Sus desafíos originales dejaron de estar disponibles al terminar Legion, aunque después Blizzard los recuperó con otras recompensas y acabó dándoles acceso permanente. Recuperarlos me parece un acierto. Es una buena muestra de que algunas ideas merecen seguir teniendo sitio en el juego.
Las míticas plus son otro caso. Han cambiado con los años, pero la evolución que veo me parece insuficiente. Creo que su fórmula necesita una renovación más profunda.
Y aquí también quiero reconocer un acierto: las profundidades. Por lo que he seguido del juego, su planteamiento me parece un paso en la buena dirección. Ofrecen otra vía de progresión para quienes quieren jugar solos o en grupos pequeños, con la intención de seguir desarrollándola más allá de una expansión. Blizzard, además, ha explicado que aprovechó lo aprendido con Torghast para diseñarlas.

Eso es lo que me gustaría ver más: construir sobre las buenas ideas y darles recorrido. Cuando un sistema consume trabajo, llega como una gran novedad y después pierde su sitio, me queda la sensación de que no se ha aprovechado todo lo que podía aportar al juego.
Desde el otro lado del servidor
Todos sabéis a qué me he dedicado durante estos últimos diecinueve años. Y, aunque ahora estoy en otro proyecto, sí que puedo contaros un poco qué se sentía al tener capacidad para decidir sobre el futuro de un servidor privado de World of Warcraft, mientras veía las decisiones que tomaba Blizzard.
Puede que mucho de mi hate viniera de no comprender cómo la todopoderosa Blizzard tomaba decisiones que, a mis ojos, no eran las correctas. Muchas de las decisiones que ha tomado a lo largo de la historia de World of Warcraft han recibido críticas brutales de la comunidad. ¿De verdad nadie dentro del equipo decía: «Oye, esto no va a salir bien»?
A veces era frustrante amar tanto el juego y tener que conformarme con regentar un servidor privado, sin poder contribuir al propio World of Warcraft. Y pensar, quizás con un poco de prepotencia, que yo podría hacerlo mejor.
¿Podría haberlo hecho mejor? No lo sé. Me tendría que haber visto en esa situación. Pero sí es cierto que muchas de las decisiones que tomaron no se me habrían pasado por la cabeza. Quizás me estoy arrogando demasiada autoridad, pero es como lo he sentido siempre.
La comunidad que sigue ahí

Mi reflexión sobre World of Warcraft es que es un gran juego que, con los años, ha ido cayendo en manos que no han sabido aprovechar su potencial. Es más, creo que algunas decisiones han ido recortando lo que podía llegar a ser. Y si hoy sigue en pie, para mí es en gran parte gracias a esa comunidad que lleva tantos años detrás.
Hay jugadores que han crecido con World of Warcraft. Algunos empezaron su vida como jugadores en Azeroth. Otros ya jugaban antes, pero WoW acabó ocupando una parte enorme de su afición a los videojuegos. Después de tantos años, ahí se acumulan recuerdos, amistades y etapas enteras de la vida. Creo que ese vínculo explica mucho de lo que sigue sosteniendo al juego.
También creo que, durante mucho tiempo, los servidores privados contribuyeron a mantenerlo vivo. Hacían de demo incompleta para jugadores que después daban el salto a retail.
No voy a hablar mucho sobre los servidores privados, por motivos evidentes. Pero creo que, al final, su éxito era el resultado de que World of Warcraft siempre se haya sentido, en cierto modo, incompleto.
Mirar al futuro
No tengo dudas de que World of Warcraft tiene mucho futuro. Estamos a las puertas de la BlizzCon y las expectativas sobre un posible Classic Plus, lo que veremos en The Last Titan y lo que venga después mantienen a los jugadores expectantes. Crear expectación es algo que se le da muy bien a Blizzard.
Siempre he dicho una cosa: Blizzard hace anuncios que te quitan el aliento, pero luego te quita las ganas con la ejecución de esas ideas. ¿Será distinto esta vez?
Siempre que he visto una BlizzCon he pensado lo mismo: ¿será esta la buena? ¿El producto estará a la altura de ese vídeo espectacular o tendremos que volver a conformarnos con una mala ejecución?
Para mí, ahí es donde falla Blizzard: a la hora de ejecutar. Toman decisiones a las que no les veo sentido y rectifican más tarde.
Aun así, creo que al juego le quedan muchos años de vida. Espero que la franquicia Warcraft se aproveche de una vez como merece y que las próximas expansiones sigan mejorando. Solo jugué a The War Within durante el primer parche y no llegué a hacer ni la raid. Con Midnight me ha pasado algo parecido. No creo que haya sido porque sean malas expansiones, sino porque el juego ya no es para mí. Y es duro decirlo.
Recuerdo la primera vez que pisé Durotar, la primera vez que vi a Illidan, aquellas largas tardes jugando a World of Warcraft durante años. Es duro mirar ahora el juego y no reconocerlo. Tener que volver a Durotar o hacer una mazmorra o una banda de Paseo en el tiempo para recordar un poquito lo que era.
Eso me hace comprender mucho más a los jugadores de Classic. Entiendo lo que echan de menos y lo que no quieren. Me han abierto los ojos, porque siempre he sido muy defensor de retail, pero debo admitir que hay algo en Classic que retail no tiene y que, desgraciadamente, ya no tendrá jamás.
Y, visto lo visto, con ese posible Classic Plus tengo mis dudas. A lo mejor me equivoco, pero temo que vuelvan a equivocarse por no entender qué es realmente la esencia de Classic.

World of Warcraft es un gran juego, pero no es para mí.
No para alguien que lleva más de veinte años ligado a él. Al final, este desencanto es fruto de no haber sabido soltar a tiempo, de no haber dejado en el recuerdo lo que me gustaba del juego y haberlo envenenado con todo lo que no.
Hoy entiendo, por fin, que no todo mi desencanto viene de las decisiones de Blizzard. Sigo pensando que se han equivocado en muchas cosas, pero yo también he seguido esperando que el juego volviera a darme lo que me dio entonces. Y quizás tendría que haber sabido soltar antes.
Gracias a los servidores privados lo disfruté de otra manera. Pero hoy, sin ellos, ya no tiene sentido para mí.
Es hora de mirar a nuevos horizontes. A horizontes propios.
AHORA TE LEO A TI
¿A ti también te ha pasado con WoW? ¿Sigues encontrando tu sitio o has tenido que soltar?
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